PROTESTAS FRENTE A LA RESIDENCIA MUNICIPAL JUAN XXIII DE MÓSTOLES

Comida escasa, en mal estado, ácida, recalentada y el empeoramiento del servicios son las principales quejas de usuarios, familiares y trabajadores.

Por Rosa Moya Fresneda

Este pasado lunes se concentraron una veintena de usuarios, familiares y trabajadores de la residencia y centro de personas mayores Juan XXIII, apoyados por representantes de la Plataforma de Pensionistas y de Más Madrid Ganar Móstoles. Entre sus reivindicaciones y protestas hacia la gestión de la Concejalía de Servicios Sociales de Móstoles se encuentran la readmisión de trabajadores del centro y la reversión del cambio en la preparación de las comidas. Estas pasaron de ser cocinadas en el centro a ser suministradas por una empresa de catering que las recalienta en el momento de consumirlas.

Imagen con la que se acompañaba la convocatoria por WhatsApp de la concentración y que fue publicada originalmente por https://www.soy-de.com

Los participantes en la concentración afirman que los últimos meses están siendo duros para quienes trabajan y viven en este centro y no sólo por la maldad de la COVID, sino por la falta de previsión y las últimas acciones de los responsables del gobierno municipal. Los trabajadores han visto suprimidos sus puestos de trabajo a finales de año. Los familiares y residentes denuncian que reciben para comer platos recalentados y nunca recién hechos, raciones escasas y que a menudo presentan un sabor ácido. Además afirman que sus familiares habían perdido peso y les llaman por teléfono pidiéndoles que les lleven algo de comer.

Panfleto repartido durante la concentración

A la concentración acudió también la concejala de Servicios Sociales, Lola Triviño del PSOE, quien confrontó los testimonios de los familiares y residentes afirmando que la comida es de calidad y que estas acusaciones tienen su origen en unas malas intenciones exteriores que pretenden manipular. La responsable del área de la corporación municipal confirmó, sin embargo, que se volverá al sistema anterior de cocina en la residencia.

¿Cúal es el problema con el servicio de comidas?

Con la edad se atenúan los sentidos y se reducen las calorías que se necesitan siendo más importante la selección de los alimentos para asegurar una buena nutrición. Debe ingerirse todo lo necesario para mantener las funciones orgánicas y prevenir complicaciones de las enfermedades crónicas que ya padecen. El riesgo de malnutrición es mucho mayor que a otras edades.

Si además no están ricas, han perdido su consistencia y textura, sin duda, ayuda a perder el apetito ya de por sí disminuido en muchas ocasiones.

Comer es uno de los pocos placeres que se mantienen toda la vida, quizá el momento más agradable del día para las personas que viven en residencias, donde comparten espacio, y les permite disfrutar de una comida que debe ser de elaboración sencilla, con alimentos en buenas condiciones y con todos los nutrientes que necesitan, cada uno adaptado a sus necesidades.

Sin embargo, tal  como relatan los familiares y sus mayores en el Centro Juan XXIII, esto ha dejado de ser así en su residencia. Los responsables municipales han apostado por el catering, cuya calidad depende de la praxis, cómo se hace y con qué materias primas, cómo se hace la distribución y si se hace a través de línea fría o caliente. La primera es más segura en términos de caducidad, temperaturas y logística pero según los expertos del sector no es rentable para el proveedor cuando se trata de menos de 20 personas, entonces se tiende a la línea caliente, donde todavía es más importante que se haga bien, por el riesgo de deterioro, si no se cuida el proceso, hasta que llega a la mesa.

Esto es importante ya que estas mismas empresas de restauración colectiva o catering están dando de comer también a mayores de nuestro municipio que reciben el servicio de atención domiciliaria.

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